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5 cosas que no sabías sobre los Nenúfares de Monet

5 cosas que no sabías sobre los Nenúfares de Monet

Descubre cinco datos curiosos que probablemente no conocías sobre la inconfundible serie de los Nenúfares de Monet.

Aunque el impresionista Claude Monet pintó más de 2500 obras durante toda su vida, Nenúfares es, sin duda, uno de sus trabajos más aclamados. Se trata de una serie de 250 representaciones del jardín de flores de su casa en Giverny, en las afueras de París. La afición de Monet por la luz y su hábil manejo de la misma queda patente en esta obra, ya que el artista la utiliza majestuosamente para capturar los diferentes colores y perspectivas.

Hoy en día, los Nenúfares de Monet se encuentran repartidos por todo el mundo: desde París (Museo de la Orangerie, Museo Marmottan Monet, Museo de Orsay), hasta Nueva York (Museo Metropolitano de Arte, MoMA) o Londres (Galería Nacional), entre otras ciudades.

Aunque es imposible no asociar estas pinturas con el legendario pintor impresionista, hay muchos hechos divertidos o curiosos que se esconden bajo la superficie de esta obra maestra. He aquí cinco cosas que deberías saber sobre los Nenúfares de Monet.

1. Sus vecinos no estaban muy contentos

Monet decidió importar flora de América del Sur y Egipto, creando una gran consternación entre los miembros del consejo municipal local, que se opusieron a que cultivara plantas exóticas por temor a que contaminaran el clima local. Afortunadamente, Monet hizo oídos sordos. Si les hubiera hecho caso, Monet habría tenido a sus vecinos contentos, pero el mundo se habría perdido los Nenúfares. Dato curioso: Monet contrató a un jardinero para que los limpiara todos los días, y así lucieran lo mejor posible en sus pinturas.

2. La evolución del arte

Monet pintó esta serie de forma intermitente desde 1896 hasta 1926, y durante esos 30 años, su estilo y enfoque fue cambiando. Lo que comenzó como paisajes, evolucionó en reflejos en el agua. A una edad más avanzada, el artista tuvo problemas de visión debido a las cataratas. Los tonos púrpura-azul que se encuentran en algunos de sus cuadros más tardíos probablemente se deban a que, como consecuencia de su enfermedad y el tratamiento de la misma, el artista comenzó a percibir la luz ultravioleta.

3. Es posible ver una selección de las obras de Monet, tal y como a él le hubiera gustado

El Museo de la Orangerie se encuentra en el antiguo invernadero del Palacio de las Tullerías. El edificio se adaptó en 1921 para acoger obras de artistas vivos. En ese momento, Monet estaba pintando una selección de Nenúfares para el Estado, que posteriormente decidió exhibir sus obras allí. Ocho paneles cubren las paredes ovaladas de dos grandes salas de exposición especialmente diseñadas para albergar las obras del artista impresionista. La exposición fue inaugurada unos meses después de su muerte en 1927. Hoy en día, el museo también alberga obras de Picasso, Cezanne y Renoir, entre otros.

4. Es imposible verlos todos

Por un lado, Monet destruyó alrededor de 15 obras porque no estaba contento con el resultado; y por otro, dos de sus obras, que habían sido adquiridas por el MoMA, fueron destruidas durante un incendio en 1958. Esta pérdida devastó a los amantes del arte. Sin embargo, en la actualidad, los visitantes del MoMa pueden volver a disfrutar del arte de Monet, ya que el museo ha adquirido un tríptico del artista.

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5. No es la única serie de Monet

Los Nenúfares no son la única serie temática del artista. Monet completó la serie Almiares entre 1890 y 1891, y las series dedicadas al Parlamento de Londres y al Puente de Waterloo entre 1899 y 1901, durante diferentes estancias en Londres. Dato curioso: Monet construyó el puente japonés en 1899, centro temático de una serie de 17 pinturas.

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