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Ruta por la Bretaña francesa: 10 lugares que deberías visitar

Ruta por la Bretaña francesa: 10 lugares que deberías visitar

Como una de las regiones más singulares de Francia, la Bretaña abre las puertas a los visitantes orgullosa de sus orígenes celtas.

Vamos a adentrarnos a este rincón de la costa atlántica preparados para vivir nuevas experiencias a todos los niveles, pues no solo vamos a descubrir pueblecitos que rebosan ese medievalismo tan encantador sino que también nos vamos a quedar prendados con paisajes salvajes propios de las leyendas.

A continuación hemos recopilado 10 lugares de la Bretaña francesa que no puedes perderte. Saint-Malo, Josselin, Quimper, Rochefort-en-Terre, DinanMusement te lleva a descubrir 10 paradas imprescindibles para hacer un viaje redondo por esta misteriosa y bella región.

1. Vitré

Vitré es una ciudad de aires medievales que destaca por su encanto, no en vano es considerado uno de los enclaves más bonitos de Francia. Murallas, calles empedradas, casitas de entramado de madera, un puente levadizo, la iglesia de Notre-Dame, el castillo sobre el peñasco del siglo XI… Puro amor es lo que nos provoca Vitré.

2. Josselin

Un castillo de cuento de hadas a orillas del río Oust preside la ciudadela de Josselin. La fortificación, de estilo gótico flamígero, y sus alrededores brindan una estampa espectacular y, cómo no, oportunidades fotográficas a manta. Acompañan al castillo callejuelas con balcones llenos de coloridas flores y casas con tejados de pizarra que parecen sacadas de una película de Disney.

3. Dinan

Otra ración de encanto medieval made in la Bretaña francesa es la que nos ofrece Dinan. Su ciudadela amurallada te va a hechizar. Recorre sus tres kilómetros de muralla hasta la torre de Santa Catalina para gozar de vistas magníficas y luego visita su castillo del siglo XIV junto al río Rance. Acaba deambulando por el Vieux Dinan (el centro histórico), sin perderte la calle de Jerzual, una de las más emblemáticas.

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…pueblos de cuento…

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4. Saint-Malo

A pocos kilómetros de Dinan encontramos Saint-Malo, en la desembocadura del río Rance, que fue un puerto importante durante los siglos XVII y XVIII. Viendo su privilegiada ubicación, no nos cuesta creer que sea uno de los lugares más visitados de Bretaña. El camino de ronda es ideal para contemplar las vistas que rodean Saint-Malo, aunque la ciudadela amurallada sea seguramente la principal atracción del lugar. Te aconsejamos que también aproveches tu visita para disfrutar de la playa y para darte un homenaje degustando marisco del bueno.

5. Quimper

Quimper es una ciudad exquisita, ¡y la más antigua de Bretaña! Ubicada al suroeste de Finistère, su catedral gótica sobresale en este conjunto coqueto, que incluye también varios puentecitos fotogénicos que cruzan el río Odet. Aunque la cerámica de Quimper tiene mucho renombre, lo más conocido de este lugar es un evento: el Festival de Cornouaille, que se celebra el mes de julio y gira alrededor de las tradiciones bretonas.

6. Côte de Granit-Rose

La Côte de Granit-Rose se encuentra en la costa del norte y tiene un interés especial porque alberga formaciones de roca granítica formadas hace 300 millones de años, declaradas patrimonio nacional francés. La mica, el feldespato y el cuarzo son los minerales cuya mezcla origina el granito rosa, una rareza de la naturaleza que vale la pena conocer.

7. Île de Sein

La isla de Sein, situada a 8 km de la punta de Raz y habitada solamente por un puñado de personas, es un refugio donde disfrutar del silencio y reconectar con uno mismo. De hecho, en esta remota isla no está permitida la circulación de coches ni motos. Por si fuera poco, el pintoresco pueblo está considerado uno de los más bonitos de Francia, con casitas encaladas a lo largo del puerto.

8. Fôret de Paimpont

A 30 km al sudoeste de Rennes, el bosque de Paimpont es escenario de un buen número de leyendas celtas. De hecho, este el famoso bosque de Broceliandia de la leyenda del rey Arturo. El misterio que envuelve este bosque encantado es lo que atrae a los más curiosos a visitar este enclave, con varios senderos que llegan al pueblo de Paimpont.

9. Rochefort-en-Terre

La colección bretona de pueblos preciosos sigue con Rochefort-en-Terre, caracterizado por estar engalanado de plantas y flores decorando sus calles adoquinadas. Y es que aquí todo está cuidado al detalle para conseguir un ambiente armonioso. Su impresionante castillo medieval fue comprado y renovado por el pintor americano Alfred Klots en 1907, cuando Rochefort empezó a coger fama.

10. Kerlouan

Como pueblo de pescadores pintoresco, Kerlouan conserva una atmósfera especial que enamora. Se sitúa en el Pays Pagan y está rodeado de peñascos y playas de dunas, que confieren a Kerlouan un entorno idílico. Asimismo, exhibe originales edificios de piedra negra y casas con tejado de chamizo que vale la pena inmortalizar en una sesión de fotos.

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