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8 paisajes de España que parecen de otro mundo

8 paisajes de España que parecen de otro mundo

En Musement nos encanta hablar de paisajes impresionantes que quitan el hipo, descubrir pueblos medievales cuyo peculiar encanto los hace realmente especiales, explorar rincones que parecen sacados de un cuento de hadas

A continuación nos centramos en ocho puntos de la geografía española que, si nos dijeran que se encuentran en otro planeta, nos lo podríamos creer perfectamente. Son paisajes tan surreales que no te va a parecer que estén en suelo español, ¡te lo prometemos!

1. Parque nacional de Timanfaya, Lanzarote

No hemos estado en Marte, pero creemos que debe guardar un parecido razonable con el increíble parque nacional de Timanfaya, en Lanzarote. Esta zona natural de origen volcánico abarca más de 50 km2 y cuenta con 25 volcanes, entre ellos, la montaña de Fuego y la caldera del Corazoncillo. Las erupciones más dramáticas se produjeron en el siglo XVIII. En la actualiadad aún se aprecia actividad volcánica en la zona, con puntos de calor que alcanzan los 120ºC en la superficie.

2. Minas de Riotinto, Huelva

Las Minas de Riotinto, situadas en Huelva, son un paisaje protegido por su singularidad: además de albergar el mayor yacimiento minero abierto de Europa, sus tonalidades rojizas y su escasa vegetación han convertido este enclave en un lugar de otro mundo. Sin ir más allá, la mismísima NASA ha estudiado las formas de vida de Riotinto, ya que sus condiciones ambientales podrían ser similares a las de Marte. Así pues, está confirmado que se trata de un paisaje extraterrestre que, sin embargo, está al alcance de todos: se puede recorrer en bici, a pie o en locomotora.

3. Torcal de Antequera, Málaga

Las más de 1000 hectáreas del Torcal de Antequera, en Málaga, forman un conjunto de rocas calcáreas único en el mundo, pues desde el periodo Jurásico y a lo largo de los siglos se han ido erosionando adquiriendo originales formas. Declarado Espacio Natural Protegido e incluido como lugar Patrimonio de la Humanidad en 2016, el Torcal de Antequera es hoy en día fácilmente accesible desde Antequera y Villanueva de la Concepción. Se puede visitar haciendo una de las tres rutas disponibles, que transcurren por senderos de uso público.

4. Las Médulas, León

Hablando de formas originales, otro punto del país con un paisaje surreal es el que ofrecen Las Médulas. Este enclave, en la comarca de El Bierzo, es donde se sitúa la que fue la mayor mina de oro a cielo abierto del Imperio romano. En la actualidad se observa un paisaje rojizo con presencia de castaños y robles, que por su belleza y singularidad fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997. Te recomendamos visitar Las Médulas en otoño, cuando los colores cobrizos de la flora se funden con la paleta cálida de las rocas y regalan una estampa inolvidable.

5. Cuevas del Drach, Mallorca

Las Cuevas del Drach forman un paisaje subterráneo de ensueño. En 1896 el espeleólogo Edouard Alfred Martel redescubrió esta maravilla, ya conocida en la Edad Media, escondida 25 metros bajo el nivel del mar cerca de la población mallorquina de Manacor, y posteriormente el lago que se ubica en las cuevas fue bautizado con su apellido. Con cuatro cuevas diferenciadas e infinidad de estalactitas iluminadas, las Cuevas del Drach brindan una experiencia única con mil detalles que admirar.

6. Cueva de los Verdes, Lanzarote

Otra cueva espectacular es la Cueva de los Verdes, localizada al norte de Lanzarote. Con un túnel formado por el volcán de la Corona que presume de ser uno de los más largos del mundo, los 6 km de galería permiten ir encontrando pequeñas joyas arqueológicas, como los Jameos del Agua. Como dato curioso, la cueva se usó como refugio ante los ataques de los corsarios. En la actualidad cuenta con un auditorio en su interior, además de una iluminación que permite sacar el máximo partido de la visita.

7. Lagunas de la Mata y Torrevieja, Alicante

Hemos visto lagos rosas en Australia y en México, ¿pero sabías que en España también hay uno? Se trata de la laguna de Torrevieja que, junto con la de la Mata, forman un paraje tan excepcional que te va a parecer más propio de un mundo de fantasía lleno de arcoíris y unicornios. Si te preguntas si el color rosa es natural, la respuesta es sí: el tono del agua de la laguna es debido a las bacterias que habitan en ella en contacto con el sol. Aunque sería demasiado pedir poder bañarse aquí, las 1.400 hectáreas de paisaje rosa permiten hacer una ruta de ensueño a pie o en bici por su orilla.

8. Bárdenas Reales, Navarra

Acabamos la ruta por paisajes españoles propios de otro mundo en Navarra, concretamente en las Bárdenas Reales de la comarca de Tudela. Este paisaje desértico, adornado con formaciones rocosas como el famoso cabezo de Castildetierra, evoca los escenarios de las películas de oeste. Con su suelo formado por arcilla, yeso y gres moldeado por la erosión del agua y del viento, difícilmente encontrarás formas geológicas como las de las Bárdenas Reales.

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