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Ibiza y Formentera, fuera de temporada

Ibiza y Formentera, fuera de temporada

A pesar de su fama como destino de fiesta y diversión, Ibiza es una isla repleta de lugares mágicos y playas tranquilas. La Isla Blanca ha sabido conservar con el paso del tiempo su encanto más auténtico y su identidad singular. Tiendas vintage, caminos secretos, salinas interminables y playas desérticas… Deja a un lado tus prejuicios y descubre la “otra” cara de Ibiza fuera de temporada.

Ibiza ha sido desde siempre lugar de refugio de viajeros y navegantes. Mucho antes de que los primeros juerguistas ingleses aterrizaran en la isla, en la década de los 70, Ibiza era un paraíso secreto frecuentado por artistas y músicos en busca de inspiración, como Camus y Prévert, además de un escondrijo perfecto para fugitivos, exiliados y hippies. El primer aeropuerto de la Isla Blanca se inauguró en 1967 y, a consecuencia de ello, las salvajes fiestas clandestinas en las que los hippies bailaban al ritmo de música psicodélica y rock progresivo fueron gradualmente sustituidas por el turismo de masas y las fiestas de la jet-set. Entre 1973 y 1980, Pacha puso el punto y final a la época del flower power.

Sin embargo, lejos de la animada vida nocturna de la temporada alta, la isla ofrece playas desiertas y secretas, calas escondidas de aguas cristalinas, caminos inexplorados y un estilo de vida anclado en el pasado. Bienvenidos a la otra cara de Ibiza.


Tienda de decoración en Santa Eulalia. Fotografía de Caroline Cros

DECORACIÓN y VINTAGE: la isla de las maravillas

La isla está repleta de pequeñas tiendas, donde encontrarás un montón de objetos y baratijas, como bisutería, velas, vajillas, libretas y pequeñas cestas de mimbre, entre otros cientos de objetos de decoración. Te recomiendo que dejes un poco de espacio libre en la maleta para evitar problemas de última hora al rehacer el equipaje. Encontrarás tiendas hasta en los lugares más inesperados. También es algo habitual hacer una parada por el camino para visitar alguno de sus innumerables bazares. Existen varias tiendas especializadas imprescindibles, como SLUIZ, un enorme almacén de 6.000 m² en Santa Gertrudis que no puedes perderte, aunque solo sea para echar un vistazo. Además de bar, restaurante, taller y tienda de decoración y moda, Sluiz es como una cueva de Alí Babá en la que el visitante puede pasar horas y horas casi sin darse cuenta. Los amantes de la arquitectura y el mobiliario no pueden perderse KSAR LIVING, el salón de exposición de Alberto Cortes. También destaca la emblemática firma WORLD FAMILY IBIZA, de gestión familiar, célebre por su estilo y sus productos de primera calidad, como bolsos, ropa y calzado.


Un callejón del barrio de Sa Penya. Fotografía de Caroline Cros

VIDA LOCAL: entre la diversidad y la autenticidad

La población local de Ibiza sigue el ritmo de las estaciones -y de los turistas internacionales- con un único objetivo en mente: hacer de la isla el lugar perfecto para todo lo excesivo. Cuando la fiesta está en su máximo apogeo, ellos siguen con su vida cotidiana, impertérritos al desenfreno generalizado que los rodea. Dalt Vila, el centro histórico de Ibiza, es un auténtico museo al aire libre. A través de sus calles estrechas, el visitante puede descubrir los vestigios de antiguas civilizaciones que dejaron su huella en el lugar. La impresionante muralla te conducirá hasta lo alto de Ibiza, donde las vistas son impresionantes y abarcan, además de las típicas casas blancas, el puerto y el mar. Si sigues explorando las calles de la ciudad, es muy probable que termines en Sa Penya, el “barrio gitano”. En este antiguo barrio de pescadores viven mayoritariamente familias de etnia gitana. Sus calles no son precisamente acogedoras, pero ofrecen la ventaja de que el barrio es barato y no está frecuentado por turistas… por ahora. Un consejo: los fotógrafos no son bien recibidos en el barrio, así que mejor sé discreto. Una de las mejores cosas de Ibiza es levantarse temprano y disfrutar de un desayuno a primera hora en cualquiera de sus pintorescos rincones. Durante la temporada alta, las terrazas se llenan de jóvenes recién salidos de la discoteca que buscan llenar el estómago antes de ir a dormir. En Ibiza también encontrarás tiendas de artesanía, galerías de arte, restaurantes, puestos de zumos recién exprimidos y mercados.

En lo alto de Sant Llorenç, en el centro de la isla, entre perales, almendros y cítricos, se encuentra Balàfia. Lejos del turismo y las fiestas glamurosas, Balafia es una pequeña aldea de casas encaladas que ha sabido conservar su autenticidad. El restaurante Camí de Balàfia es uno de los lugares preferidos por la población local. Su amplia terraza cuenta con mesas grandes y está rodeada de adelfas y buganvilias. No esperes encontrarte con un menú… Su especialidad es la carne a la brasa. Entre la oferta del restaurante encontrarás pollo, chuletas de ternera, lomo de cerdo, solomillo… ¡No apto para vegetarianos!


En el mercadillo hippie de Punta Arabi. Fotografía de Caroline Cros

MERCADILLOS HIPPIES: sumérgete en la cultura hippie

Aunque el movimiento hippie desapareció en toda Europa con la llegada de la sociedad de consumo, todavía es posible encontrar una pequeña comunidad hippie en Ibiza. Hablamos de unos pocos cientos de espíritus libres. Algo anecdótico. Algunos de los miembros de esta comunidad se ganan la vida en el mercadillo hippie de Punta Arabi, donde encontrarás artesanía y bisutería a buen precio, como pulseras, tiaras, cestas y colgadores, por no mencionar las emblemáticas ropas de algodón blanco, imprescindibles en cualquier outfit ibicenco. Si hemos de ser completamente sinceros, los mercadillos hippie de Ibiza han perdido el encanto de antaño. El turismo y el consumismo están presentes en todas partes e incluso los hippies más auténticos terminan perdiéndose en esta espiral. Sin embargo, la población local de la isla está intentando proteger esta tradición y, reconozcámoslo, nos encanta pasear cual peregrinos entre sus puestos abarrotados de objetos. Recuerdo que conocí a una pareja hippie en lo alto de un acantilado en la costa de Sant Josep. Habían construido un muro bajo de piedra; ella estaba diseñando pequeños y extraños objetos artesanales mientras que él estaba haciendo fuego. Parecía que vivían allí…

Consulta aquí el horario del mercadillo hippie.


Alquiler de bicicletas en Formentera

FORMENTERA: playas desérticas, caminos de tierra y salinas interminables

Si quieres visitar las playas desérticas e idílicas de las que hablaba antes, tienes que ir a la isla de Formentera, situada a 30 minutos en barco. La isla solo tiene 20 km de largo y cuenta con 19 rutas ciclistas. Alquilar una bici es la mejor forma de visitar la isla. Formentera ofrece algunas de las playas más espectaculares del mar Mediterráneo, prácticamente desiertas fuera de temporada, además del parque natural de Ses Salines. La fauna de la isla es espectacular y se pueden ver flamencos rosas durante todo el año. Formentera también es el mejor lugar para ver las famosas lagartijas baleares de color verde y azul. El ferry de ida y vuelta desde Ibiza es un poco caro, pero vale la pena.

No hay mucho que decir de Formentera que no se haya dicho ya. Tiene poca historia, pocos vestigios arqueológicos y ninguna ciudad. El visitante acude a Formentera para estar en contacto con la naturaleza y encontrar su yo interior. Las aguas de la isla ofrecen una excelente visibilidad de hasta 50 metros, así que sobra decir que el snorkel es una de las actividades más populares de la isla.

Si viajas a Ibiza en septiembre, no te pierdas el Festival de Guitarra de Formentera. El festival, creado por Eki, un antiguo hippie que nunca ha abandonado la isla, atrae a amantes del folk, el rock, el jazz y el blues de todas partes del mundo.


Casetas de pescadores en Cala d’Hort. Fotografía de Caroline Cros

Admira la puesta de sol desde un lugar secreto

Cala d’Hort es uno de los mejores lugares de Ibiza para contemplar la puesta de sol. Tras explorar las pequeñas casetas de pescadores instaladas en la extensa cala de Cala d’Hort, llegamos a la playa y nos sentamos en una de las hamacas que hay junto al bar para admirar la puesta de sol.


Puesta de sol en Cala d’Hort. Fotografía de Carolina Cros

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