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7 curiosidades sobre el Palacio Real de Caserta

7 curiosidades sobre el Palacio Real de Caserta

Musement echa un vistazo a algunas curiosidades sobre el majestuoso Palacio Real de Caserta, cerca de Nápoles.

En 1751, Carlos III, soberano del Reino de Nápoles y futuro rey de España, decidió construirse una residencia real. Nápoles, la capital de su reino, era demasiado vulnerable a los ataques, pero las llanuras bien protegidas de los alrededores de Caserta eran lo suficientemente vastas como para acomodar un auténtico palacio majestuoso. Así, empezó la construcción del Palacio Real de Caserta, que a día de hoy aún es la mayor residencia del mundo en cuanto a volumen y de ningún modo es inferior al Palacio de Versalles (que Carlos III tomó como modelo queriendo emular y sobrepasar su magnificencia).

He aquí algunos datos curiosos sobre el Palacio Real de Caserta que quizás no conozcas, y que harán tu visita a este emblemático edificio histórico aún más interesante.

1. Un trabajo faraónico

Los extraordinarios números involucrados en la construcción del Palacio Real son más elevados de lo que seguramente te imaginas: las primeras piedras fueron puestas en 1752, pero llevó varias décadas completarlo. Abarca una área de 47 000 metros cuadrados y tiene más de 1 200 habitaciones y 1 742 ventanas. La construcción no solo llevó muchos años sino que también tuvo un coste elevadísimo: para ser precisos, casi 8 800 000 ducados, que sería el equivalente a ni más ni menos que 300 mil millones de euros.

2. Un objeto no identificado

Los italianos son muy de tradiciones, y hay un objeto que echan de menos cuando viajan: el bidé. Tras la anegación del Reino de las Dos Sicilias en 1861 para formar el nuevo Reino de Italia, algunos oficiales piamonteses realizaron un inventario de los objetos del Palacio Real de Caserta, entre los que encontraron un misterioso objeto no identificado: no era un ovni, sino un bidé. El trabajador de la Casa de Savoia escribió en sus notas: “Extraño objeto desconocido en forma de guitarra”.

3. Un objeto ambiguo

El bidé no es el único objeto interesante del palacio. En el centro de la Sala de Verano, se puede ver una hermosa mesa que no parece tener ninguna característica en particular excepto que está hecha de mármol de gran calidad. Si te acercas, te darás cuenta de que no está hecha de mármol sino de madera: la mesa es el tronco de un árbol en corte transversal, en el que el naturalista Girolamo Segato utilizó una técnica especial (que hasta hoy ha permanecido en secreto) para hacerlo parecer a mármol sólido y brillante.

4. Un set de rodaje intergaláctico

El Palacio Real es un lugar de belleza sublime, razón por la que fue elegido como localización para rodar dos películas de la saga de Star Wars: La amenaza fantasma (1999) y Ataque de los clones (2002). El interior del palacio y los jardines se convirtieron en el Palacio Real de Naboo.

5. Música celestial

La Gran Escalinata de Honor se convirtió en un modelo para la arquitectura posterior gracias a su belleza y esplendor, pero también esconde un pequeño secreto. Por aquí, el Rey entraba a palacio y mientras lo hacía sonaba música celestial. ¿De dónde venía la música, si no había ningún cuarteto de cuerda a la vista? ¿Acaso provenía del mismísimo cielo? ¡Pues casi! En lo alto de la cúpula afrescada con el Templo de Apolo, los músicos se “escondían” en un lugar secreto para dar la bienvenida al Rey con su música celestial.

6. Un lectora real

La reina María Carolina de Austria era una lectora voraz. Cuando se mudó al Palacio Real, no pudo dejar sus libros atrás. Igual que hacemos hoy en día con nuestros libros favoritos, se los llevó a su nueva casa: una selección de su biblioteca personal que ocupó nada más y nada menos que seis habitaciones del palacio.

http://www.rainews.it/dl/rainews/media/ar-Meraviglie-e-curiosita-alla-Reggia-di-Caserta-403e48d0-da56-4c86-80c1-aa73c1beb63d.html

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7. Masonería en la corte

La reina no solo era un ratón de biblioteca sino también una adepta a la masonería. Los jardines del palacio llamados Baño de Venus son una muestra de ello: la estatua de Venus emerge de la densa vegetación en un rincón apartado de los jardines, un lugar que parece un oasis encantado. Los investigadores creen que estaba pensado para ser el catártico paso final de un esotérico viaje iniciático, junto a lo que también encontramos una pirámide, un laberinto, una tumba neogótica y un pequeño templo Tholos cerca de la misma estatua.

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