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Tierra adentro: tres pueblos con encanto en la Costa Azul

Tierra adentro: tres pueblos con encanto en la Costa Azul

Echamos un vistazo a tres pueblos de interior que deberías visitar durante tu escapada a la Costa Azul.

La Costa Azul (también conocida como Riviera Francesa) sirvió de inspiración a algunos de los artistas más prolíficos del siglo XX, por sus colores, sus rincones y sus aromas. Muchos viajeros ponen rumbo a ciudades como Niza y Cannes, aunque hay otra zona en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul que esconde verdaderas joyas.

Esta zona, ubicada entre los Alpes y el Mediterráneo, cuenta con gastronomía y cultura propias, además de pueblos con encanto que merece la pena conocer.

1. Saint-Paul-de-Vence

El pintoresco pueblecito de Saint-Paul-de-Vence es un refugio para los famosos y ha sido visitado por Jean-Paul Sartre, Pablo Picasso, Jacques Prévert y actores franceses e internacionales, entre otros.
Su centro, conocido principalmente por su relación con el mundo del arte, está salpicado de galerías que albergan esculturas, cerámica y pinturas de lo más variadas. Marc Chagall, uno de los grandes nombres del arte surrealista y expresionista del siglo XX tiene una especial relación con Saint-Paul-de-Vence, ya que vivió, falleció y fue enterrado en esta localidad.

Si te apasiona el arte, además de galerías de arte, no debes perderte la Fundación Marguerite et Aimé Maeght ni la capilla de los Penitentes Blancos, que data del siglo XVII y donde puedes contemplar bonitas vidrieras, cuadros, esculturas y mosaicos.

El cercano pueblo de Vence también cuenta con una capilla que vale la pena visitar; fue diseñada y decorada en la década de 1940 por Henri Matisse. A pocos kilómetros de allí se encuentra la casa y el taller de Augusto Renoir, donde puedes aprender sobre la obra y la vida del genial artista. Aquí es donde recibía a amigos de la talla de Chagall, Matisse, Picasso, Monet, y D. H. Lawrence.

Para una estancia auténtica y lujosa en Saint-Paul-de-Vence, reserva habitación en el hotel La Colombe d’Or, el refugio favorito de muchos de los ilustres huéspedes que visitaban el pueblo.

2. Eze

Los primeros pobladores llegaron a la zona de Eze en torno al año 2000 a. C. y eligieron un buen sitio para quedarse, con el mar Mediterráneo de fondo. No es de extrañar que Eze esté considerado uno de los pueblos más espectaculares de la Costa Azul. Su ubicación en las colinas, entre Niza y Mónaco, es un destino perfecto para una escapada de un día.

Camina sin rumbo por sus callejuelas llenas de restaurantes, tiendas de arte y ropa, y no olvides subir al Jardín Botánico para ver su amplia colección de cactus y plantas suculentas, así como las ruinas del castillo medieval. También puedes hacer una ruta senderista conocida como el Camino de Nietzche desde la costa hasta el pueblo. Las vistas compensan el esfuerzo de hora y media de subida.

Si buscas una experiencia gastronómica única, la encontrarás en el restaurante con dos estrellas Michelin La Chèvre d’Or, donde podrás degustar platos exquisitos con unas espectaculares vistas al mar. Si la alta cocina no es lo tuyo puedes reservar en alguno de los muchos restaurantes que hay junto a la muralla y así tener unas vistas al Mediterráneo nada desdeñables a un precio más asequible.

3. Biot

Otro lugar de visita obligada en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul es el municipio histórico de Biot. Tras ser atacado por piratas, el pueblo estuvo bajo el control de los caballeros templarios, que se instalaron en el castillo. En la actualidad, Biot es conocido por su ambiente tranquilo y sus talleres de vidrio soplado.

No te vayas de Biot sin ver la zona moderna del pueblo, entrar en el Museo de Fernand Léger y hacer una visita guiada en La Verrerie de Biot para aprender sobre el soplado de vidrio (puedes probar también) y comprar algún objeto de recuerdo. Después sube a la zona antigua del municipio y callejea hasta llegar a Place des Arcades, la plaza principal, rodeada de arcos. Alberga un restaurante del mismo nombre que esconde un secreto: sus bodegas fueron pintadas por el mismísimo Pablo Picasso. Si preguntas con educación quizá te dejen echar un vistazo al mural del artista.

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