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Dulces típicos por los que vale la pena viajar

Dulces típicos por los que vale la pena viajar

Descubre 9 dulces deliciosos alrededor del mundo por los que vale la pena viajar.

Cuando coincides en una comida o cena con personas que acabas de conocer y llega la hora del postre, la actitud de cada uno de los comensales, lo dirá todo. Aquel que no disfrute especialmente con los dulces no se entusiasmará al ver las deliciosas opciones que un restaurante de categoría nos pueda ofrecer, pero, si eres de los nuestros, tus ojos brillarán al ver según que platos… ¡Mmm… Dulces y deliciosos platos!

Justo para esas personas dedicamos este artículo, porque, cuando amas los dulces y disfrutas con ellos, pueden convertirse en una razón de peso para elegir el destino de tu próximo viaje. Si esto te resulta evocador, atención a lo que viene a continuación:

Pastéis de Belém, Lisboa

Estos pastelitos no defraudan ni a quienes no suelen tirarse de cabeza a los dulces. Consisten en unas tartaletas circulares, con base de hojaldre y con un relleno parecido a la masa pastelera. Se suele acompañar de azúcar glasé y canela, lo que les da ese sabor extraordinario que apela a la tradición y que nos acompañará siempre que recordemos nuestro viaje a Lisboa. Recomendamos que dejes la visita a Belém para el último día, así puedes cargarte de pasteles para tu viaje de regreso.

Trdelník, República Checa

También conocidos como Chimney Cakes, o Pasteles Chimenea, estos simpáticos dulces típicos se cuecen enrollados en un pincho de madera o hierro, de modo que queda un hueco en su interior. Se puede comer tal cual, o con relleno, como de chocolate negro, chocolate blanco o incluso helado. Detectarás, además del caramelizado del azúcar, la canela y las nueces molidas, un suave sabor ahumado que se debe al modo de cocción, el cual, tradicionalmente ha de ser girando ante las brasas. Es un dulce muy popular y demandado en Praga aunque dicen que su origen real es húngaro.

Macarons, París

Para viajar a la ciudad de la luz, no necesitamos ninguna excusa, pero ya que la ciudad es deliciosa por sí misma, aderezándola con un buen surtido de macarons, mucho mejor. Estos delicados dulces deben deshacerse en la boca, llenando tu paladar de un sabor intenso y en su textura perfecta. ¿Los sabores? Infinitos. En las pastelerías más tradicionales te ofrecerán opciones más clásicas pero hay lugares en los que la imaginación del pastelero creará sabores nuevos y sorprendentes.

Brigadeiros, Brasil

Si no tienes relación con el país es raro que te haya llegado la noticia de la existencia de estos pequeños dulces, pero, en cuanto los pruebes, no podrás evitar recordarlos el resto de tu vida. Estas bolitas, que fácilmente pueden confundirse con las típicas trufas heladas, se preparan en base a leche condensada y aunque la versión más demandada es de cacao, existen muchas otras variantes, como la de coco o la de yema, o incluso las que combinan sabores con distintas texturas para su decoración exterior. ¡No existe una fiesta infantil en todo Brasil en la que no abunden los deliciosos brigadeiros!

St. Martin’s croissant, Poznan

Desde lejos te parecerán croissants, sin embargo, estos increíbles dulces son tan especiales que solo pueden ser producidos en Poznan, puesto que llevan la etiqueta de Protección Geográfica según la Unión Europea. Su preparación es tan estricta que el pastelero ha de tener un permiso especial y cada unidad debe tener un peso muy concreto antes de ponerse a la venta. Estos dulces rellenos de semillas de amapola y almendras pronto te convencerán de que tu viaje a esta región de Polonia habrá valido la pena.

Cannoli, Sicilia

Este es uno de los postres más ricos y elegantes del mundo, y uno de los platos más famosos de Sicilia. Muchos supieron de su existencia gracias a su presencia en la trilogía ‘El Padrino’ pero, más que una anécdota cinematográfica, se trata de un postre por el que, si amas el dulce, tendrá mucho sentido visitar Palermo para probarlo en su contexto. Su masa, en base a harina, huevo y azúcar, se diferencia por contener vino Marsala, y su relleno, de una crema hecha con ricotta, vainilla y canela, hará las delicias del más gourmet.

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Berlinesa, Berlín

Estos bollos representan un dulce tradicional de la repostería alemana. Se forman con masa dulce que se fríe y después se rellena con distintas mermeladas, o con chocolate, con nata, o incluso con licores. Después suelen servirse con azúcar glacé espolvoreado, convirtiéndose en un dulce que, aunque antiguamente sólo se preparaba en Navidad o en Pascua, hoy en día los podemos encontrar durante todo el año.

Delicias Turcas, Turquía

También conocidos como Rahat Lokum, estos dulces son el origen árabe de la ‘gominola’ pero elaborados a base de almidón y azúcar o miel, a los que se añade zumo de frutas. Dado que sus ingredientes son naturales, a pesar de tener muchas calorías, es un alimento saludable, lejos de las chucherías de elaboración industrial que elaboran las ‘gominolas’ comunes. Existen muchas variedades de Rahat Lokum, desde los de frutos secos hasta los de menta, miel, o hechos con cualquier zumo de fruta imaginable.

Alfajores, Argentina

Este dulce se consume desde tiempos coloniales y hoy es parte de la identidad de Argentina, aunque también se encuentran versiones similares del alfajor en Chile, Colombia, México o Perú. Sin embargo, su origen se remonta a una antigua receta árabe, igual que el mazapán, el turrón o el almíbar, y tradicionalmente se hacía con una pasta de almendras, nueces y miel. El alfajor argentino más buscado es el de Santa Fe, que está formado por tres capas hojaldradas unidas por mucho dulce de leche, con glaseado en todo su conjunto. Existen famosas marcas que lo comercializan y exportan a nivel internacional, pero todavía es posible encontrar alfajores artesanos que te harán recordar que los dulces que probaste en tu viaje a Argentina, te habrán robado el corazón.

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