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Tres «bares de leche» imprescindibles en Cracovia

Tres «bares de leche» imprescindibles en Cracovia

Comer en un bar mleczny («bar de leche»), popularizado en el sector turístico como milk bars, es imprescindible en Polonia. Hoy compartimos tres «bares de leche» de Cracovia que no debes perderte.

El término bar mleczny surgió en Polonia a finales del siglo XIX para designar a un tipo de establecimiento que empezó a ganar popularidad tras la Primera Guerra Mundial y se convirtió en sitio habitual para comer durante la época comunista. Estas modestas cafeterías-restaurantes subvencionadas por el gobierno servían comida polaca a precios bajos, por lo que eran una opción asequible para los trabajadores (y para las empresas, que normalmente cubrían el gasto).

Tras el colapso de la Unión Soviética, los milk bars empezaron a perder fuelle, pero a algunos todavía les va bien e incluso abren locales nuevos que ofrecen platos tradicionales con toques modernos. En cualquier caso, hay que seguir ciertas reglas que asemejan las de algunos comedores escolares y autoservicios: echar un ojo al menú (normalmente escrito en una pizarra, en la pared o en una hoja plastificada), elegir la comida (la mayoría precocinada), recoger la comida cuando esté lista y, lo más importante: llevar la bandeja a la cocina cuando termines y no dejar nada en la mesa. Comer en un milk bar cuando viajes a Polonia es una experiencia recomendable.

A continuación comparto tres «bares de leche» de Cracovia que me gustaron mucho, unos a la antigua y otros modernos, así como una mención especial a un local que no pude visitar, pero al que tengo muchas ganas de ir.

1. Polski Smaki

Este histórico milk bar se ubica muy cerca de la plaza del Ayuntamiento y ha sido renovado y adaptado a los nuevos tiempos. El interior del local es cálido y acogedor, con manteles de cuadros y tarros de encurtidos en el comedor. Acércate al mostrador y echa un ojo a lo que sirven ese día; seguramente varios tipos de pierogi y clásicos polacos como pulpety drbiowe w sosie pomidorowo-bazyliowym, que son albóndigas de pollo con salsa de tomate y albahaca. La guarnición más habitual son las patatas, a las que puedes espolvorear un poco de eneldo, si te gusta. Página web

2. Milkbar Tomasza

Este milk bar contemporáneo también se encuentra cerca de la playa del Ayuntamiento. Tiene una decoración interior cálida y divertida: mesas con tableros de madera y muros de ladrillo visto con un toque de color, mucha luz natural que entra por grandes ventanales y lámparas de techo con forma de globo. El menú incluye clásicos como sopas, pierogi y otros platos polacos tradicionales, así como bocadillos, crepes y bagels. Es un buen sitio para desayunar y sirve una gran variedad de tortillas, aunque debo reconocer que no pude resistir la tentación de pedir un desayuno irlandés completo. Aunque no tienes por qué limpiar la mesa al irte, es una buena práctica que cuesta poco.

3. Bar Mleczny Targowy

Si quieres sentir que viajas al pasado comunista, Bar Mleczny Targowy es el sitio al que ir. Está fuera del casco histórico, en un local de planta baja de un bloque de pisos en una calle residencial. No parece que el tiempo haya pasado por el establecimiento y conserva auténticas reliquias decorativas que incluyen desde suelos de linóleo de cuadros y paneles blancos con finas rayas rojas como paredes a manteles de cuadros rojos y blancos y tubos fluorescentes. Consulta el menú de la pared, aunque estará en polaco, así que es buena idea familiarizarte previamente con algunos platos y palabras para comunicarte. Si no, siempre puedes apuntar a lo que está comiendo alguien, si tiene buena pinta. Sirven típicos platos de milk bar, como borscht (tanto de remolacha como blanca), pierogi y golabki, que son rollitos de repollo rellenos de carne de cerdo, todo un símbolo de la gastronomía polaca. El sitio está genial y apetece todo lo que hay en el menú, aunque lo entiendas o no.

Mención especial: la ola de calor frustró mis planes de viaje, así que no pude ir a Bar Kazimierz, un milk bar en el antiguo barrio judío que, según dicen, es increíble. ¡Lo tendré en cuenta para el próximo viaje!

Créditos de la imagen destacada: Monika Kostera (urbanlegend) en VisualHunt.com / CC BY-SA

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