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Las pinturas de Leonardo da Vinci más famosas

Las pinturas de Leonardo da Vinci más famosas

De La Mona Lisa a La última cena, pasando por La dama del armiño, descubre las pinturas más famosas de Leonardo da Vinci.

Leonardo da Vinci es el arquetipo del «hombre del Renacimiento». El genio florentino aplicó su inmensa sabiduría en campos tan diversos como la pintura, la aerodinámica o la botánica, ente otros muchos. Pero hoy nos centraremos solamente en su faceta artística, y más concretamente, en su producción pictórica.

Estas son algunas de sus pinturas más famosas:

La Mona Lisa

Lisa Gherardini, esposa de un comerciante de telas florentino, es la protagonista del retrato más famoso del mundo. Da Vinci pintó esta obra en una tabla de madera de álamo utilizando la técnica del sfumato. Con el paso del tiempo, la tabla se ha deteriorado ligeramente y, para conservarla lo mejor posible, el Museo del Louvre la exhibe dentro de una vitrina climatizada, situada en la sala de los Estados. Además de la innegable belleza del retrato, los numerosos enigmas que rodean el cuadro no hicieron más que aumentar su leyenda: ¿se trata realmente de Lisa Gherardini? ¿está sonriendo o su expresión denota amargura? ¿es posible que la posición de las manos intente ocultar un posible embarazo?…

Y por si todo esto fuera poco, en 1911, ¡robaron La Gioconda!, y el cuadro permaneció en paradero desconocido durante dos largos años, aumentando aún más si cabe su fama.

La última cena

Leonardo realizó esta obra por encargo del duque Ludovico Sforza en el refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie (Milán), entre los años 1495 y 1498. En esta famosa pintura mural, Da Vinci inmortalizó el momento exacto en el que, durante la última cena, Jesús revela que será traicionado por uno de sus discípulos. En lugar del fresco, el artista prefirió experimentar con una nueva técnica, mezclando temple y óleo sobre yeso, que, desafortunadamente, y en parte debido a la humedad en las paredes del convento, pronto comenzó a deteriorarse. Tras varios intentos fallidos, en 1999 se completó la última restauración de la obra, cuyo objetivo fue retirar las capas de pintura que se habían añadido al mural original.

 

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La anunciación

Este cuadro pintado en óleo sobre tabla es una de las creaciones más conocidas del genio renacentista, y una de las joyas de la Galería Uffizi. En esta pintura, Da Vinci exploró uno de los capítulos más conocidos de la Biblia, capturando el encuentro en el que el ángel Gabriel le anuncia a la Virgen María que dará a luz al Niño Jesús. Aunque según la iconografía clásica este encuentro tuvo lugar en el interior, Leonardo sitúo a los protagonistas del cuadro en el exterior de un palacio florentino.

Hombre de Vitrubio

En este dibujo de tinta sobre papel, Leonardo da Vinci estudió las proporciones del cuerpo humano en base a los escritos del arquitecto romano Marco Vitrubio. Además de las anotaciones del artista, el dibujo muestra un hombre en dos posiciones diferentes, dentro de un círculo y un cuadrado. Una auténtica obra maestra en la que se mezclan los conocimientos de anatomía de Da Vinci y sus dotes artísticas. Actualmente puede verse en la Galería de la Academia de Venecia.

 

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La dama del armiño

La Gioconda no fue el único retrato realizado por Da Vinci. En esta ocasión, la protagonista del cuadro es Cecilia Gallerani, una joven dama de la corte de Milán que fue amante del duque Ludovico Sforza, hasta que este se casó con Beatriz de Este. Aunque hay muchas teorías respecto al armiño que acompaña a la joven, se cree que es un guiño a Ludovico Sforza, quien pertenecía a la Orden del Armiño. Aunque hay quien dice que Leonardo también podría haber elegido dicho animal, asociado con la pureza, el equilibrio y la tranquilidad, para atribuir dichas virtudes a la joven. La obra ha sido comprada por el Gobierno polaco y está expuesta en Museo Czartoryski de Cracovia.

Salvador Mundi

La obra, en la que aparece Cristo como salvador del mundo, dando la bendición con una mano, mientras que con la otra sujeta una esfera de cristal, es el cuadro más caro jamás vendido hasta la fecha. Pero, aunque la pintura ha sido atribuida a Leonardo da Vinci, lo cierto es que su autoría fue, es y sigue siendo muy cuestionada. De hecho, según Antonie Vitkine, un periodista francés autor del documental Da Vinci a subasta: la historia del Salvador Mundi, Arabía Saudí habría presionado a Francia para que el cuadro formara parte de la retrospectiva de Da Vinci que el Louvre inauguró en 2019, en un intento de validar la autoría de la misma. El cuadro no fue incluido en la exposición y el debate sigue más abierto que nunca.

Virgen de las rocas

Con este nombre se conocen dos cuadros de Da Vinci. Uno de ellos está expuesto en la National Gallery de Londres y el otro en el Museo del Louvre. Aunque hay ligeras diferencias entre ambas versiones, los protagonistas y el escenario son los mismos: la Virgen María, situada en el centro, aparece con San Juan Bautista, el arcángel Uriel y el Niño Jesús en un paisaje rocoso. Se cree que la obra del Museo del Louvre fue la primera en realizarse, ya que se asemeja más a las creaciones del artista durante su etapa en Milán.

Ginebra de Benci

Se dice que esta obra, expuesta actualmente en la Galería Nacional de Arte de Washington, era inicialmente más grande. Pero la pintura debió de haber sufrido algún daño, y por ello se cortó la parte inferior de la misma. La protagonista del cuadro es Ginebra de Benci, la hija de un adinerado banquero de Florencia. Aunque no se sabe a ciencia cierta, el retrato podría haber sido encargado con motivo del matrimonio de la joven. Detrás de Ginebra aparece un enorme enebro, un arbusto que durante el Renacimiento italiano simbolizaba la virtud femenina.

 

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La Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana

La obra, realizada en óleo sobre tabla, mide 168 cm de alto y 112 cm ancho, y se puede admirar en el Museo del Louvre. Leonardo da Vinci representó a la Virgen María, sentada en las rodillas de su madre (Santa Ana), y al niño Jesús agarrando un cordero. La interpretación más extendida de la escena afirma que el animal es una representación de todo el sufrimiento que le espera a Jesús. El cordero sería así el símbolo del trágico final de Cristo.

 

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San Juan Bautista

El artista renacentista pintó a San Juan Bautista vestido con pieles, con una larga cabellera rizada y sujetando una cruz en la mano izquierda, mientras que la mano derecha apunta enigmáticamente hacia el cielo. Como en muchas otras obras de Da Vinci, el debate está servido: ¿qué significa el gesto de la mano? ¿y la misteriosa sonrisa? Si quieres verlo de cerca, la obra también se encuentra en el Museo del Louvre.

 

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