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7 pintores barrocos imprescindibles

7 pintores barrocos imprescindibles

De Caravaggio a van Dyck, descubre los pintores barrocos más destacados y sus obras imprescindibles.

El Barroco es un movimiento cultural que surgió en Italia a finales del siglo XVI, y pronto se extendió por Europa y América Latina, dominando la esfera artística durante el siglo XVII y parte del XVIII. En el ámbito de la pintura, la racionalidad y el equilibrio característico de los artistas del Renacimiento dieron paso a la pasión, al dramatismo y a la búsqueda constante de evocar emociones de los pintores barrocos. Para conseguirlo, una técnica muy extendida durante este período fue el uso del claroscuro.

En cuanto a la temática, los artistas de la época, además de la religión y la mitología, se centraron en nuevos géneros pictóricos, como los bodegones, los retratos colectivos, el paisaje y el vanitas.

Echa un vistazo a algunos de los pintores barrocos más destacados y sus obras más emblemáticas:

1. Caravaggio, 1571- 1610

Caravaggio es uno de los máximos exponentes del tenebrismo. Sus obras provocan una reacción inmediata el en espectador, ya que el artista supo utilizar como nadie los contrastes del claroscuro, para llenar de expresividad y dramatismo las figuras y objetos retratados. Los discípulos de Emaús, La decapitación de San Juan Bautista o David vencedor de Goliat, son una buena muestra de la maestría de este controvertido pintor, cuya obra influyó en gran medida en la pintura del Barroco.

2. Diego Velázquez, 1599- 1660

El artista sevillano, que produjo más de 120 obras durante toda su carrera, pertenece al Siglo de Oro español. Sus primeras obras se caracterizan por el uso de la técnica tenebrista, tal y como se aprecia en la Vieja friendo huevos o El aguador de Sevilla. Tras su traslado a Madrid y en su cargo de pintor de la corte, Velázquez continuó perfeccionando su técnica, mientras realizaba retratos de la realeza o creaba cuadros para decorar los palacios reales. El Museo del Prado alberga muchas de sus obras más populares, como Las meninas, El triunfo de Baco o Las hilanderas.

3. Rembrandt, 1606- 1669

Se estima que este icono de la Edad de Oro holandesa creó unas 300 obras durante su carrera artística. El pintor y grabador, que cultivó varios géneros (retrato, paisaje, pintura narrativa), también destaca por su dominio del claroscuro. Con su uso magistral de la luz y la sombra cargó de emoción todas sus pinturas. Buen ejemplo de ello es La ronda de noche, expuesta actualmente en el Rijksmuseum de Ámsterdam.

4. Pedro Pablo Rubens, 1577-1640

Rubens es uno de los pintores más importantes de la escuela flamenca. Aunque muchos artistas contemporáneos no recibieron el reconocimiento que merecían en vida, éste no es el caso de Rubens. Su estilo exuberante, lleno de dinamismo y sensualidad, conquistó a las cortes europeas, recibiendo encargos, entre otros, del rey Felipe IV de España. Hoy en día, sus obras se encuentran repartidas por todo el mundo. En la catedral de Nuestra Señora de Amberes, su ciudad natal, es posible ver una de las obras cumbre del Barroco religioso, El descendimiento de la cruz. En nuestro país, el museo del Prado es una parada imprescindible para admirar de cerca el talento del artista, ya que alberga pinturas tan emblemáticas como El jardín del amor y El juicio de París.

5. Artemisia Gentileschi, 1593-1653

La artista italiana es una de las principales representantes de la corriente pictórica conocida como «caravaggismo». En muchos de los cuadros de la pintora, que trató principalmente temas religiosos e históricos, los personajes femeninos son los protagonistas. A menudo, sus cuadros se comparan con los de Caravaggio, no solo por su dinamismo, sino también por la violencia de las escenas representadas. Una de sus obras maestras es Judit decapitando a Holofernes, actualmente expuesta en la Galería Uffizi. Este episodio del Antiguo Testamento ha sido representado en numerosísimas ocasiones, pero llama la atención el dramatismo y la crudeza en la versión de Artemisia. Se cree que la violación que había sufrido la artista años atrás puede haber influido en esta y otras de sus pinturas.

6. José de Ribera, 1591-1652

El pintor español desarrolló toda su carrera artística en Italia, primero en Roma y luego en Nápoles, dónde se ganó el apodo de «Lo Spagnoletto». En sus inicios, su estilo se caracterizó por el uso del tenebrismo, similar al de los caravaggistas nórdicos. A partir de la década de 1630, se vuelve más colorista y luminoso, probablemente debido a la influencia de van Dyck. Algunas de sus obras más destacas son Sileno ebrio (Museo de Capodimonte), San Andrés (Museo del Prado) y La mujer barbuda (Museo del Prado).

7. Anton van Dyck, 1599-1641

El pintor y grabador flamenco, que llegó a ser alumno de Rubens, es mundialmente conocido por sus retratos, aunque también realizó pinturas de temática religiosa y mitológica. Durante su estancia en Londres, se convirtió en el pintor predilecto del rey Carlos I, al que realizó numerosos retratos, así como a su esposa e hijos. Retrato de Carlos I cazando y Carlos I a caballo son un buen ejemplo de este período. El primero se encuentra en el Museo del Louvre y el segundo en la National Gallery de Londres.

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