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Rembrandt en 8 cuadros

Rembrandt en 8 cuadros

Descubre los ocho cuadros más famosos de Rembrandt, desde La ronda de noche hasta sus conocidas representaciones de escenas bíblicas y autorretratos.

Rembrandt Harmenszoon van Rijn, icono de la Edad de Oro holandesa, está considerado uno de los artistas visuales más importantes de todos los tiempos. Uno de los elementos más representativos de sus obras es el uso del claroscuro, la técnica de pintura con fuertes contrastes de sombra y luz perfeccionada por Caravaggio.

De entre las casi 300 obras que Rembrandt creó durante su vida, estas son ocho de las más famosas:

1. La ronda de noche, 1642

La compañía militar del capitán Frans Banning Cocq y el teniente Willem van Ruytenburch, más conocida como La ronda de noche, se encuentra en el Rijksmuseum de Ámsterdam.
Lo que hace que este gigantesco cuadro de 363 × 437 cm sea tan especial es la sensación de movimiento de los soldados retratados y el uso ejemplar del tenebrismo, mediante la utilización de sombras para crear un aura oscura y misteriosa. A pesar del nombre de la obra, una restauración del cuadro llevada a cabo en la década de los 40 reveló que, en realidad, la escena representada tuvo lugar durante el día.

2. La tormenta en el mar de Galilea, 1633

Famoso por su calidad, este cuadro también es conocido por haber sido una de las piezas robadas durante el mayor crimen de arte sin resolver de la historia. El robo tuvo lugar en el Museo Isabella Stewart Gardner de Boston en 1990. Durante un período de su vida, Rembrandt retrató diferentes escenas religiosas. Esta obra ilustra uno de los milagros de Jesús que, acompañado de sus discípulos, apacigua la tormenta en el mar de Galilea.

3. Dánae, 1636

Dánae era una princesa mortal de la mitología griega de la que Zeus se enamoró. Zeus, se metamorfoseó en lluvia de oro para poder entrar en la torre en la que estaba encerrada Dánae y, fruto de su relación, nació Perseo, que, como sabrán los amantes de la mitología, decapitó a la Medusa Gorgona y salvó a Andrómeda de un monstruo marino. Esta magnífica representación de Rembrandt es un claro ejemplo de su magistral uso de la luz. La obra se encuentra en el Museo del Hermitage en San Petersburgo.

4. Betsabé con la carta de David, 1654

La representación de Rembrandt de esta figura del Antiguo Testamento es suave y sensual. Aunque Betsabé ya estaba casada cuando el rey David se interesó por ella después de verla bañandose, finalmente se convirtió en su esposa y en la madre del rey Salomón. Esta pintura, una de las obras maestras expuestas en el Museo del Louvre, ha recibido muchos elogios por representar de forma realista y menos idealizada el cuerpo femenino.

5. La novia judía, 1655

Un coleccionista de arte dio a esta obra su nombre actual en el siglo XVIII, aunque todavía no está claro quiénes son los protagonistas del cuadro. Algunos creen que es el hijo de Rembrandt el día de su boda. Sean quienes sean, de lo que no cabe duda es que Rembrandt logró capturar toda la fuerza del momento en su característico estilo . Actualmente, el cuadro de encuentra en el Rijksmuseum.

6. Autorretrato con dos círculos, 1665

Rembrandt creó cerca de 100 autorretratos durante su vida y este, en particular, es bastante misterioso. En el cuadro, el artista aparece con sus herramientas de trabajo situado entre dos círculos. Aunque se han planteado muchas teorías, nadie ha podido descifrar con seguridad su significado. Puedes verlo en el palacio Kenwood House en Londres.

7. Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, 1632

En esta pintura, Rembrandt demuestra una vez más que es un maestro en el uso de la luz y la sombra. La obra representa a siete cirujanos recibiendo una lección de anatomía sobre la disección de un brazo. Durante la época de Rembrandt, se realizaban disecciones públicas una vez al año utilizando el cadáver de un criminal ejecutado. El gremio de cirujanos de Ámsterdam le encargó este cuadro para su sala de juntas, pero hoy en día se encuentra en La Haya.

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8. El regreso del hijo pródigo, 1667-1669

Una de las últimas obras de Rembrandt, El regreso del hijo pródigo, es una conmovedora representación del momento crucial de la parábola bíblica homónima. El hijo pródigo regresa a casa y su padre lo recibe con los brazos abiertos. Rembrandt utiliza luces y sombras para capturar la emoción. Esta conmovedora y mágica obra se puede contemplar en el Museo del Hermitage de San Petersburgo.

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